Un clásico de Liérganes Un clásico de Liérganes
Los sabores de la cocina tradicional se plasman en una extensa carta. Una de las excursiones de fin de semana más recomendables en Cantabria... Un clásico de Liérganes
Los sabores de la cocina tradicional se plasman en una extensa carta.

Una de las excursiones de fin de semana más recomendables en Cantabria tiene como destino Liérganes, una localidad con un encanto especial gracias a la monumentalidad de su conjunto histórico conformado por casonas y palacios de piedra, muchos de ellos dotados de espectaculares piezas heráldicas, que sitúa al turista en el contexto de hace varios siglos.

Y, tras recorrer las calles y realizar las oportunas fotografías, bien merece la pena detenerse a almorzar o cenar aquí mismo. Una buena opción es Bodegón Casa Daniel, un referente en la zona con una trayectoria de 37 años, siempre con Daniel Agudo López al frente.

Se trata de un amplio restaurante, con diferentes espacios para poder atender a más de doscientos comensales simultáneamente. La cocina es de corte tradicional, destacando tanto la selección de las materias primas que se emplean, algo en lo que el propio Daniel pone especial énfasis, como lo extenso de la carta, con abundantes especialidades de todo perfil.

Dos más que dignos menús –del día a 12 euros y de fin de semana a18,50 euros– representan el preámbulo de una carta donde tienen un especial protagonismo los entrantes, capaces por sí mismos de articular un bien ilustrado picoteo para compartir. Los ibéricos comparten capítulo con los fritos (calamares, croquetas de carne, morcilla con cebolla…). Tienen mucha salida la ensalada de bacalao con ali oli sobre pimientos y anchoas, las almejas a la marinera, el pulpo a la gallega o a la plancha, la ventresca de bonito y pulpo a la vinagreta y el revuelto de bacalao.

Otra opción de picoteo son las cazuelas, tipo callos, asadurilla de lechal, chipirones rellenos y el salteado de mollejas de lechazo con setas de cardo, otro plato que es emblemático en Casa Daniel

Especialmente en invierno, cada día se elaboran guisos de cuchara. Siempre hay cocido montañés, pero también nos podemos encontrar unas alubias con venado o con almejas, o un buen plato de garbanzos con setas o con bacalao.

En pescados, esta restaurante, además de ser especialistas en bacalao, solo trabaja con pescados salvajes, nada de vivero, insiste Daniel. Así la oferta está condicionada al mercado, pero no suelen faltar la lubina, el jargo, el cabracho, el mero, la dorada y el machote. Con algunas especies, se trata piezas de ración, entrando preferentemente piezas de gran formato en verano, cuando la demanda se incrementa.

Las raciones son generosas en cantidad, algo que también se pone de relieve en las carnes, donde destaca el cabrito a la cazuela. También hay lengua rebozado o con tomate, solomillo, chuleta, lechazo y chuletillas.

Fuera de carta hay arroces, que se elaboran preferentemente por encargo. Los postres son caseros, destacando la tarta pasiega, y las meriendas están copadas por el chocolate con churros.

José Luis Pérez Redactor Jefe

Historiador y arqueólogo, trabajo desde los años noventa en El Diario Montañés donde he sido coordinador editorial de publicaciones y actualmente soy redactor jefe. Escribo de gastronomía desde hace algo más de una década y coordino el suplemento Cantabria en la Mesa.

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