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El restaurante El Trébol celebra su décimo aniversario con novedades. Pocos hosteleros hay tan activos y dinámicos como Cristian Balbás, alma mater y artífice... En constante evolución
El restaurante El Trébol celebra su décimo aniversario con novedades.

Pocos hosteleros hay tan activos y dinámicos como Cristian Balbás, alma mater y artífice hace ya diez años del restaurante El Trébol, un negocio en constante evolución que ahora quiere celebrar a lo grande su décimo aniversario con importantes novedades tanto en la forma como en el fondo. Cristian, con el estimable apoyo de Eli Bueno, que se encarga de la dirección en sala, compatibiliza su trabajo a diario en El Trébol con su participación en las ferias de las naciones y en las casetas cuando llega el momento. En estos años El Trébol ha experimentado una evolución constante, como sidrería, parrilla, negocio especializado en carnes, de menús, con terraza…, incluso ha organizado veladas de boxeo.

Ahora, El Trébol ha reformado su terraza y su comedor, apostando por menor volumen para aplicar un trato más minucioso al cliente. Así, tanto un espacio como otro, ambos cubiertos tienen solo treinta plazas respectivamente, habiendo sumado la terraza en la zona del fondo una zona de chill out, con sofás y mesas bajas; un rincón ideal para terminar la comida o la cena con una copa.

Desde el punto de vista gastronómico, El Trébol también ha evolucionado, con cambios en su carta aunque la esencia de las elaboraciones a la parrilla se mantienen.

De entrada, mandan las raciones, para poder compartir un ameno picoteo. Interesante por la calidad el lomo y el jamón ibéricos. Original y nueva la ensalada de bogavante y langostinos. También se ha incorporado un plato con puerros naturales rellenos de marisco y champiñón, bañado por una crema de espárragos trigueros. Este plato también se hace con espárragos.

Otro entrante que sorprende es el volcán de bacalao con gulas, no tanto por la composición sino porque se trabaja con un bacalao desalado en el propio restaurante, lo que otorga al plato un sabor intenso que recuerda al bacalao de antaño.

En la línea de «menos es más», ahora las apuestas son más ambiciosas. En pescados, se proponen el taco extra de bacalao desalado, el salmón y el rodaballo a la brasa –también en temporada las sardinas y el bonito–, el sapito, la dorada y la lubina al horno, los bocartes rebozados, los boquerones al ajillo y la caldereta de pescados y marisco. Como especialidades de la casa destacan el cachón de La Maruca y los chipirones rellenos. Las carnes siempre han sido referencia en esta casa. Son suministradas por Camarsa y la estrella es el chuletón de maduración extra, con unos treinta días, a 36 euros/kg. Tienen muy buena acogida el solomillo que, con motivo de la celebración del décimo aniversario, se ofrece de media docena de elaboraciones distintas con diferentes tipos de salsas. Otras opciones son la costilla, el criollo, el pollo, la pluma, las manitas de lechazo, el entrecot, cola de toro al estilo andaluz y los callos.

Los postres, todos caseros: flanes, tartas, tiramisú, arroz con leche…

La celebración del aniversario tendrá lugar esta semana, en concreto la tarde-noche del miércoles, con una fiesta para clientes y amigos.

José Luis Pérez Redactor Jefe

Historiador y arqueólogo, trabajo desde los años noventa en El Diario Montañés donde he sido coordinador editorial de publicaciones y actualmente soy redactor jefe. Escribo de gastronomía desde hace algo más de una década y coordino el suplemento Cantabria en la Mesa.

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