Los libros que versan sobre la gastronomía pueden tener un carácter formativo, lúdico, informativo, riguroso, divertido, vital…, pero ¿qué nos pasa cuando terminamos de...

Los libros que versan sobre la gastronomía pueden tener un carácter formativo, lúdico, informativo, riguroso, divertido, vital…, pero ¿qué nos pasa cuando terminamos de leer un texto para el que agotamos toda una serie de calificativos?; pues que nos quedamos muy bien, lo mismo que nos ocurre al terminar una buena comida. Y eso es lo que yo he sentido al terminar este singular libro que me permito recomendaros esta semana.
Su autor, Rodrigo Mestre, que se define como un ‘hombre inquieto’, que además de licenciarse en Derecho y estudiar Farmacia, tomó las riendas del restaurante familiar, estudió hostelería en Suiza y hace crítica gastronómica en radio y prensa. Con este bagaje personal, no podíamos esperar de él cualquier libro; éste en cuestión, lo desglosa en varios capítulos: Los Elementos, Recetas, Las Fiestas y La Mesa, Consejos y Opiniones y Los Itinerarios de un Experto. Reflexiones sobre productos y su utilización; sobre la mesa y los menús navideños, sabios consejos sobre cómo y qué comer, cómo comprar, la cocina y el amor. Finalmente, se moja dándonos una serie de referencias sobre tascas, fondas, restaurantes y mercados de su entorno más próximo, el Priorat, el Maresme, Reus, Monserrat… Cataluña.

¡Qué pena, queridos gastrolectores, que muchos de estos espacios gastronómicos con el transcurrir del tiempo perdieran vitalidad o incluso la propia existencia! El libro se imprimió hace ya más de 30 años y la edad no perdona a nadie.

Yo os dejo con una frase para la reflexión entresacada de este texto tan singular y divertido: «En muchos casos, la felicidad de un hogar depende de lo que en él se guisa».

Ángel Luis Gómez Calle Crítico literario

Profesor de la Escuela de Hostelería del IES Fuente Fresnedo de Laredo.

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