Las virtudes de la miel lebaniega Las virtudes de la miel lebaniega
La Comisión Europea acaba de incluir a la Miel de Liébana en el listado de denominaciones de origen protegidas de la Unión Europea. Felicitaciones... Las virtudes de la miel lebaniega

La Comisión Europea acaba de incluir a la Miel de Liébana en el listado de denominaciones de origen protegidas de la Unión Europea. Felicitaciones por este logro. A partir de ahora el consumidor podrá estar seguro de que esta miel se ha sido producida, transformada y elaborada en la comarca de Liébana bajo condiciones controladas. Esto permitirá disfrutar de este producto natural con las mejores características de salud y sabor.

La miel es un alimento de origen animal. Casi todas las flores contienen unas pequeñísimas cantidades de una sustancia azucarada y aromatizada que es el néctar. Las abejas recolectan este néctar, del que usan una pequeña cantidad para su propia alimentación. La mayor parte de lo que recolectan lo almacenan en una especie de buche o estómago social donde sufre una serie de transformaciones, pierde parte del agua, y se somete a una predigestión que lo enriquece con valiosas substancias, muchas de ellas aún desconocidas, pero de propiedades muy saludables.

La miel se caracteriza por un contenido muy elevado en hidratos de carbono 76g por 100g) como glucosa (30%), fructosa (45 %) y sacarosa (5%). Son moléculas sencillas, de asimilación muy rápida y que aportan una gran cantidad de calorías.

La miel también contiene contienen un 15 % de su peso en agua y un 10 % de otros productos como aminoácidos libres. No contiene grasas y muy pocas proteínas (0,5g por 100g). Posee minerales como potasio, hierro, fósforo, manganeso y vitaminas del grupo B y vitamina C. También contiene una serie de enzimas y otros componentes, aún no determinados, como granos de polen, esporas de hongos, algas microscópicas y levaduras.

La miel incorpora conservantes naturales, que les añaden las propias abejas para evitar su alteración en el interior de la colmena, como el ácido fórmico.
Se puede decir que la miel es el único producto alimenticio que la naturaleza nos entrega ya con la composición y los aditivos necesarios para envasarlo, sin ningún otro tipo de manipulación.

Algunas cualidades de la miel dependen del tipo de flor que se haya utilizado para su fabricación, otras dependen de la abeja. Algunas de estas substancias beneficiosas desaparecen cuando se calienta la miel. Pero la miel en su elaboración no necesita someterse a tratamientos térmicos elevados.

En condiciones naturales la miel cristaliza, se aterrona, lo cual es una garantía de calidad, no un defecto como algunos pudieran pensar. Cuando la miel se encuentra en estas condiciones, basta calentar un poco en baño María o someter ligeramente al microondas para que vuelva a adquirir su estado líquido acaramelado.

La miel es un alimento natural que, cuando se consume con moderación, ejerce acciones beneficiosas como antimicrobianas, antioxidantes, relajantes, entre otras.

Pero de la miel no conviene abusar ya que aporta muchas calorías (300 kcal por 100g) y azúcares rápidos que no son muy saldables si se abusa de ellos. El consumo habitual de miel solo estaría contraindicado en personas con diabetes o con los lípidos (triglicéridos, colesterol) elevados en sangre.

José Enrique Campillo Médico

Catedrático de fisiología y experto en nutrición y alimentación.

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