El pimiento: salud y placer El pimiento: salud y placer
Es uno de los tres alimentos, junto con el tomate y la patata, que nos regaló América y que modificaron la manera de alimentarse... El pimiento: salud y placer

Es uno de los tres alimentos, junto con el tomate y la patata, que nos regaló América y que modificaron la manera de alimentarse de los habitantes del resto del mundo. El pimiento es especial a causa de su enorme variedad de formas, tamaños, colores, sabores, aromas, sus posibilidades gastronómicas y sus propiedades saludables.
En primer lugar el pimiento es muy rico en agua y en fibra. Es un alimento con mucho volumen y muy pocas calorías que llena el estómago y ocasiona saciedad. Por esto son muy adecuados para dietas reductoras de peso. La fibra que poseen tiene efectos laxantes, mantiene la flora intestinal normal y tiene efecto limpiador del intestino. Además, va bien para prevenir problemas como la diabetes, el colesterol elevado o el cáncer de colon.

En segundo lugar el pimiento, sobre todo el de color rojo, es muy rico en antioxidantes. Contiene mucha vitamina E; este potente antioxidante se encuentra sobre todo en la grana, que no se debe quitar al consumirlos ni en ensalada, ni guisados. Contiene más vitamina C que los cítricos: un pimiento rojo de cien gramos nos proporciona toda la vitamina C que necesitamos cada día. También contiene otros potentes antioxidantes como los carotenoides y el licopeno.

Contiene numerosas vitaminas del grupo B, en especial los folatos. Entre los minerales destaca su abundancia en potasio y su deficiencia en sodio lo que le confiere funciones diuréticas. También aporta fósforo y magnesio.

Los pimientos en menor o mayor proporción contienen una sustancia denominada capsaicina. Sus efectos son tan potentes que cuando se ingiere estimula a la vez todos los receptores gustativos y lo hace con tal intensidad que en vez de sabor percibimos una sensación parecida al dolor que denominamos sabor picante. A nivel del estómago es un potente estimulante de la secreción gástrica. En personas sensibles puede ocasionar daño a la mucosa gástrica e intestinal. La capsaicina tiene numerosas virtudes medicinales. Para aplicación tópica se venden en farmacias numerosas cremas para el tratamiento de artritis, neuropatía diabética, fibromialgia o psoriasis. La capsaicina es un potente bactericida, por eso los guisos picantes no se contaminan con facilidad.

Cuando penetra en el organismo, mediante la ingestión de pimientos picantes, se le atribuyen numerosas propiedades, entre ellas la de destruir las células cancerosas. Por el contrario, algunos estudios achacan al abuso del picante la producción de cáncer de estómago. Probablemente es una cuestión de sensibilidad individual. Un consumo moderado de picante por aquellas personas que toleren bien la capsaicina puede ser una medida nutricional saludable y placentera.

Y hablando de placer el pimiento es de esos alimentos que podríamos catalogar de generadores de placer y de felicidad. Por una parte el pimiento contiene triptófano un aminoácido que es un relajante natural y un precursor de uno de los neurotransmisores antidepresivos: la serotonina; por lo tanto eleva el tono vital. Además, el sabor picante desencadenado por la capsaicina se interpreta por el organismo como dolor y para combatirlo secreta endorfinas que, a nivel del organismo completo, ocasionan sensaciones placenteras y de felicidad.

José Enrique Campillo Médico

Catedrático de fisiología y experto en nutrición y alimentación.

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