Curiosidades de la vida, cómo me llega esta botella de vermut. Gracias a mi compañero de fatigas en el mismo sitio desde donde hoy...

Curiosidades de la vida, cómo me llega esta botella de vermut. Gracias a mi compañero de fatigas en el mismo sitio desde donde hoy les escribo, Casona del Judío, en Monte, capitaneada por Sergio Bastard y un equipazo de profesionales, donde hace casi 8 años Gonzalo y yo corríamos por este comedor para atender con todo el cariño del mundo a toda la gente que nos escogía para comer o cenar.

Recién abierto y restaurado, La Casona del Judío estaba de moda. Gonzalo estaba de director y una servidora recién subida de Madrid ejercía las funciones de humilde sumiller. Pasado los años nos perdimos de vista aunque el contacto siempre le hubo. Después de leer algunos de mis artículos sobre el vermut, me dijo, ‘te voy a llevar una botella de las que te gustan a ti’. Y así fue, grata sorpresa este ‘Golfo’.

Los hermanos Aragón, desde Quintana del Pidio (Burgos), nos deleitan con 20.000 botellas de este Golfo elaborado a base de tempranillo añoso y criado en barricas viejas de roble.

Hecho a base de tempranillo de viñedos antiguos, podríamos denominar a este vermú como gourmet, ya que la mayoría se hacen de uva blanca corriente y éste, sin embargo, se hace partiendo de un buen mosto de uva tinta que nada tiene que envidiar a cualquier vino de la ribera del Duero.

La botella dice mucho de este vermut: Personalidad, diferente, atrevido y sexy. Y todos os preguntaréis, ¿y lo de golfo? Pues bien, en su web nos dicen que el nombre de este vermut hace referencia a Jeremías de Lózar, alma de El Torreón de Tordesillas. La otra versión esque está tan rico que nunca te puedes tomar dos y seguido irte a comer, que empiezas a la 13.00 h. y estás ‘de golfo’ hasta las 17.00 h.

Catamos Golfo: Color naranja ambarino con destellos dorados, brillante con cuerpo medio.

Nariz golosa y seductora, predominando la canela, el café, el dulce de leche y el caramelo de toffé. También encontramos naranjas pero dulces, y notas de albaricoque y flores blancas.

En boca es un auténtico escándalo. Entrada dulce y sedosa marcada por la naranja y el albaricoque, notamos la canela pero en un segundo plano, y con un final marcado por el regaliz amargo.

Señores y señoras, ¡esto es un vermut! ¡No me extraña que le llamen Golfo!

Perfect server: Americano. A partes iguales vermut Golfo y Campari con una rodajita de naranja.

Erika Vásquez Sumiller

Sumiller y jefe de sala en el restaurante Casona del Judío con amplia experiencia en la organización de eventos.

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