Si con los maromos de Ibiza me dieron ‘la del pulpo’, con el ‘Juan y Andrea’ de Formentera, me veo petrificada cual posidonia*. Después...

Si con los maromos de Ibiza me dieron ‘la del pulpo’, con el ‘Juan y Andrea’ de Formentera, me veo petrificada cual posidonia*.

Después de un tiempecito por aquí ya os habréis dado cuenta que tengo cierta tendencia a meterme ‘en charcos’ y claro, no he podido resistirme a comentar el asunto estrella del verano, que no ha sido las vacaciones carísimas de Carmena en la costa gaditana, ni Rato descansando en su casa de Asturias tras departir con el ministro, ni la ‘cenorra’ de las Koplowitz en el chiringuito del puntal… No, nada de esto ha tenido tanta repercusión, ni ha dado tanto que hablar como la publicación en todas las redes sociales de las desorbitadas facturas del restaurante Juan y Andrea situado en la playa de Illetas en Formentera (playa, por cierto, considerada como una de las cinco mejores del mundo).

Elevadísimas facturas depende para quien, y depende de dónde, claro está…, pero como ya hemos oído y leído todo, y más sobre este asunto (incluso ha salido en los telediarios y los dueños del restaurante han emitido un comunicado de prensa ante la repercusión del tema, diciendo que iban a especificar cada día los precios s/m (según mercdo) de los pescados a partir de ahora, ya que el resto de precios puede consultarse como siempre en la carta., yo voy a ir pasando al charco que me interesa.

Si teníamos poco con Tripvisor (plataforma de opinión de la cual soy defensora porque, salvo excepciones de críticas vengativas e infundadas ocultas bajo perfiles anónimos, me parece una herramienta muy valiosa para saber cómo valoran los clientes nuestro negocio, y para poder mejorar.), ahora hay que agarrarse los machos porque viene pegando fuerte la moda de publicar los tickets de las consumiciones para sacudir al establecimiento si no estamos de acuerdo con los precios, servicio o calidad ofrecida.

Si ya todos llevábamos un Chicote dentro, ahora además somos expertos gestores hosteleros, así que, llegados a este punto, animo a todos a invertir dinero y dedicación en un negocio de hostelería, y a gestionarlo durante un periodo anual completo (con su verano, su invierno, sus nóminas, impuestos, compras, proveedores, escandallos, etc.), y seguro que después van a tener mucho más criterio para valorar a cuánto hay que cobrar un chocolate con churros.

Lo ideal sería ir ampliando esta tendencia a otros sectores y gremios. A las carnicerías, por ejemplo, o a las perfumerías, porque es que meten cada sablazo por los perfumes franceses, que no sé dónde vamos a ir a parar.

Ah, resulta que sentarse en una terraza a tomar unas rabas, comprar una chuleta de Tudanca, o un eau de parfum son opciones de consumo libre. ¡Vaya!.

*Posidonea planta acuática de gran importancia ecológica que entre otras cosas aporta ese característico color turquesa a la costa de Formentera.

Pilar Velarde Empresaria 2.0

Tenía 19 años cuando monté mi primer negocio. Han pasado muchas cosas desde entonces, muchas y muy intensas, y no ha sido fácil en absoluto, pero ha merecido la pena.

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